Periodista de ciencia y tecnología y autora de “Esclavos del algoritmo”, donde indaga en las consecuencias de la penetración masiva de los algoritmos en el día a día, estuvo en el Ateneo de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura
¿Dejarías tu vida en manos de un algoritmo? Es la pregunta que lanza la periodista Laura G. de Rivera. Ella dice que todos “lo hemos hecho ya. A ciegas, sin querer. Si nos lo hubieran preguntado antes, si nos hubieran advertido en la letra grande de los riesgos y las repercusiones de delegar nuestras decisiones en la inteligencia artificial, quizá habríamos escogido otra opción. Somos, en cierto modo, marionetas del algoritmo, aunque no necesariamente de la manera en que imaginamos, pues quienes manejan los hilos no están hechos de silicio, sino de carne y hueso”.
Participó como ponente en el Ateneo de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura (EINA) de la Universidad de Zaragoza y de la Cátedra SAMCA de Desarrollo Tecnológico ayer, miércoles 29. Conversó con Natalia Ayuso, profesora de la EINA e investigadora del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A). Juntas fueron indagando en las consecuencias de la llegada masiva de los algoritmos en el día a día y lo enlazaron con el ensayo periodístico de Laura G. de Rivera, “Esclavos del algoritmo”, en algunas de las preguntas que más se hacen, como cuánto contaminan o de dónde viene la mano de obra “semiesclava” que los entrena. Dijo la periodista, que el problema hoy es que el coste ambiental “es invisible, no es como antes donde se veía cómo las fábricas contaminaban”.
Habló sobre la intimidad y la privacidad y por qué el modelo de negocio de las grandes plataformas se basa en fomentar los trastornos mentales. Y dónde queda la sensibilidad artística, que es humana por definición. Destacó la importancia de las palabras, “las palabras no pueden ser un muro”, convencida de que el cerebro humano está por delante de la inteligencia artificial.
Explicó por qué la IA “jamás podrá ser neutral y es un peligro dejar que haga predicciones por su cuenta”. Si algo no aparece en los resultados de la búsqueda de Google, ¿existe? ¿Hasta dónde decidimos realmente cuando vamos a las urnas? ¿Qué es verdad y qué es mentira? Son algunas de las preguntas que planteó al público en su intervención. Por qué hacemos más caso a las respuestas que da la IA frente a lo que pensamos o las pruebas que tenemos. “Hay que hacer valer los derechos humanos por encima de que alguien se enriquezca a cualquier precio”. Varias veces salió la palabra ética a lo largo de su conferencia, la ética de las empresas, la ética en el uso de la tecnología.
También, hizo referencia a la intervención y el papel que está adquirieron en la docencia o en el aprendizaje del alumnado. Mostró su preocupación por la influencia que puede tener en los primeros años de niños y niñas en los colegios, “antes de enseñar IA en los colegios hay que enseñarles a utilizar el cerebro”.
Laura G. De Rivera es periodista independiente y autora del ensayo periodístico Esclavos del algoritmo. Manual de resistencia en la era de la inteligencia artificial (Debate, 2025), escribe sobre ciencia y tecnología en Muy Interesante, SINC, TecReview o Público, y es editora de Ciencia en The Conversation España.
Ha recibido el Premio de Periodismo de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental 2025, Premio Transfiere a la Mejor Pieza Informativa 2025, Premio Prismas Casa de las Ciencias al Mejor artículo periodístico 2020, el Premio Boehringer Ingelheim de Periodismo Medioambiental 2022, el Premio de Comunicación científica IO-CSIC 2022, el Premio de Periodismo Accenture 2020, el Best Article of the Year de CASE Plantinum Awards Latinoamérica 2020 y el Premio ESET de Periodismo sobre Seguridad Informática 2019.
El Ateneo se organiza con la colaboración de la Cátedra SAMCA de Desarrollo Tecnológico de Aragón y el Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A). En la presentación estuvieron el subdirector de Comunicación de la EINA, Luis Vicente, y el director de la Cátedra y subdirector del I3A, Alfonso Ortega.
Fotografías: Alfredo Soria (EINA Unizar)