El codirector de Fundación Civio, ingeniero informático y psicólogo, estuvo en el Ateneo de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura, donde impartió una conferencia en la que habló «De la transparencia presupuestaria a la transparencia algorítmica»
El Ateneo de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura (EINA) puso el foco ayer en la importancia de la transparencia presupuestaria y la transparencia algorítmica, en la responsabilidad de las administraciones públicas en no ocultar información a la ciudadanía, sobre todo, en cuestiones que afectan a su vida diaria y a la gestión del dinero público. Y de ello habló David Cabo, que se reencontraba con su universidad, la Universidad de Zaragoza y la EINA, donde estudió Ingeniería Informática, una formación a la que años más tarde sumó la Psicología. Hoy es codirector y responsable técnico de Fundación Civio, experto en datos abiertos y transparencia algorítmica.
En Civio hacen periodismo de datos, no de declaraciones, utilizan esos datos para lograr cambios, aportar contexto a las cifras que se dan en titulares y ser agentes críticos con las administraciones públicas, donde afirma que “se cuida muy poco la calidad de los datos”, basta con leer convocatorias para darse cuenta de los errores en cifras, en denominaciones de empresas o en nombres. Entre sus proyectos más destacados, “El BOE nuestro de cada día”, “El indultómetro” o “Dónde van mis impuestos”.
Su gran batalla es el acceso a la información pública, “la principal herramienta de la administración es ignorarte”, “sigue siendo muy complicado que las administraciones la faciliten a pesar de la obligación”, apunta David Cabo. Asimismo, señaló la opacidad que existe sobre el impacto de la digitalización y cómo desde Civio usan la tecnología para cuantificar problemas, para sacar a la luz pública con datos situaciones como la dificultad para conseguir cita en la Seguridad Social o para lograr que en el teléfono del ingreso mínimo vital alguien descolgara al otro lado.
Pero su gran logro fue llevar al Gobierno hasta el Tribunal Supremo con la aplicación Bosco. Querían poner de manifiesto que el proceso para gestionar el bono social de la luz no era un proceso obvio. Solicitaron el código fuente al Ejecutivo, pero se negaron a facilitarlo, así que llegaron a juicio, consiguieron hasta una vista oral en el Supremo, algo nada habitual, y este tribunal ordenó que debían darle a Civio ese código fuente. A pesar de ello, el Gobierno todavía no se lo ha entregado.
David Cabo defiende que la transparencia algorítmica “es fundamental en la era de la administración digital”. Esta sentencia sentó un precedente fundamental: los algoritmos y sistemas de IA utilizados por las administraciones públicas deben ser transparentes y auditables, y la propiedad intelectual o la seguridad no pueden usarse como excusas genéricas para ocultarlos.
En la sesión del Ateneo de la EINA, David Cabo estuvo acompañado por quien un día fue su profesor, Francisco Javier Zarazaga-Soria, hoy catedrático de la Universidad de Zaragoza e investigador del I3A.
Este zaragozano lleva siete años con este proyecto, a través de investigaciones basadas en solicitudes de acceso a la información, datos abiertos y análisis exhaustivo de fuentes públicas, Civio desvela información crucial que fortalece los derechos de la ciudadanía y aumenta la responsabilidad de las instituciones.
El Ateneo de la EINA se organiza con la colaboración de la Cátedra SAMCA de Desarrollo Tecnológico de Aragón y el Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A) de la Universidad de Zaragoza. José Antonio Yagüe y Alfonso Ortega asistieron como representantes de la EINA y de la Cátedra SAMCA y del I3A Unizar.
Fotografías: Alfredo Soria (EINA)